En estos últimos diez años han cambiado muchas cosas. Ahora hay que pelear con los perros por las mismas longanizas que se usaban para atarlos, la familia ha sido ampliada con una prima que nadie conocía, la mejor anestesia es una estrellita bordada en el pecho. Diez años es mucho tiempo, tanto que da para remodelar un teatro o construir una ciudad deportiva. Pero diez años también es tiempo suficiente para hacer las cosas bien.
Por fortuna, conviven con nosotros cabezas pensantes orientadas a evolucionar, a mejorar, a innovar. Y a dos de esas mentes preclaras hace diez años se les ocurrió que había un hueco que llenar, una demanda que satisfacer, en relación con las Fiestas de Tudela. Así surgió una web diferente, una página que recogiese en unos y ceros el ambiente y el espíritu de nuestra feliz semana de julio. Pero enseguida se mostró como un espacio cuya vocación era la de traspasar los límites de la pantalla de nuestro monitor y los jefes del cotarro se lanzaron a esa pacífica batalla que son las Fiestas de Santa Ana (en realidad, nunca se habían marchado de allí) sin otro fusil que una cámara de fotos con la cual, año tras año han ido solidificando los recuerdos festeros de cuanto lugareño o visitante disfrutaba del buen rollo imperante en Tudela del 24 al 30 de julio.
¿Quién no ha buscado, entre las cientos de cada temporada, esa instantánea en la bajada de los toros, el cohete o la procesión, cuya visión haga prender siquiera por un momento el cosquilleo de los días felices con pañuelo y faja? ¿Quién no ha portado en alguna ocasión una camiseta alusiva a esta entrañable página? Nada menos que nueve ediciones van ya de la conocida como “camiseta de fiestas”. Su diseño es uno de los secretos mejor guardados del mundo, a la altura de la fórmula de la Coca Cola y de la edad de Ana Obregón
Año a año, prenda a prenda, la expectación crece y así hemos visto las calles de nuestra querida ciudad anegadas por rombos, trocitos de míticos blusones, botijos o corazones. Durante unas Fiestas, incluso, lograron el ejercicio a la inversa, pues transformaron Tudela en una gran pantalla de videojuego por la cual transitaban a su albedrío fantasmas y comecocos. Doble camiseta. Giro de tuerca. Muchos de nosotros hemos pasado de jóvenes alocados a maduritos ¿interesantes? vistiendo estas camisetas. Y no con la misma talla.
Como estos chicos son unos amantes de las Fiestas y su diversidad, no se le ocurrió otra cosa que abrir un blog y para ello contaron con la colaboración de, esencialmente, tres sujetos (si se les puede denominar así). De este modo, Causal, Pepeto y Txarangas fueron comentando la actualidad de cada año y rememorando chascarrillos y aventuras ya pretéritas, pintando, a fin de cuentas, un gran fresco casi de índole antropológica con una temática definida cuyo título, si fuesen recopiladas todas las entradas, podría ser El animal festivo. Explicación de una filosofía de vida.
Además, a lo largo de esta última década, los chicos de Flexo se han preocupado de ir recopilando todas las noticias relacionadas con las fiestas que van surgiendo a lo largo del año: tudelanos populares, ausentes, abuelas, carteles... Esta labor pone de manifiesto bien a las claras el compromiso adquirido y lo llevan a cabo con tanto denuedo y tanta ilusión que, para celebrarlo, inauguran nueva web. Benditos descerebrados.
Si a todo lo expuesto anteriormente le añadimos el que durante estos últimos diez años hemos asistido, festivamente hablando, al nacimiento de nuevos actos como la comida popular o la cena de entreveraos, a ver los toros de la corrida al sprint por Peñuelas, al impulso de la Andatu, al surgimiento de La Revolvedera, podremos decir, contradiciendo en parte a Gardel, que diez años sí es algo. Que, digámoslo bien alto, diez años han dado para mucho.
Eduardo Pérez, colaborador, amigo, primo y hermano, de fiestasdetudela.com